Colegas, en nuestra entrega anterior, establecimos que el próximo Taller Intensivo nos invita a vernos como una comunidad de aprendizaje. Ahora, profundicemos en la herramienta que nos guiará en este proceso: la “Bitácora para la reflexión”.
Es crucial entender esto desde el principio: la bitácora no es un examen, ni un formato que se deba “llenar” para cumplir. Es un espejo. Una oportunidad para hacer una pausa, mirar nuestra propia práctica con honestidad y preparar nuestras ideas para un diálogo verdaderamente enriquecedor con nuestros pares.
“Traduciendo” la Bitácora: Tres Momentos para Mirarnos
Para facilitar su uso, podemos organizar las preguntas guía de la bitácora en tres momentos clave de reflexión. Pensemos en ellos como un viaje que va de lo personal a lo colectivo.
1. Momento de Introspección: Yo y mi Práctica
Este es el punto de partida. Antes de dialogar con otros, necesitamos dialogar con nosotros mismos. Las preguntas de la bitácora en esta sección nos invitan a pensar sobre:
- Nuestros Retos y Logros: Más allá de los resultados en la boleta, ¿cuál fue ese tema que nos costó más trabajo enseñar este ciclo? ¿Y cuál fue esa clase o proyecto que nos hizo sentir orgullosos? Pensemos en un ejemplo concreto.
- Nuestra Relación con el Saber: El documento habla de “obstáculos epistémicos”. En la práctica, esto significa: ¿Hay algún contenido del programa de estudios que sentimos que no dominamos del todo? ¿Cómo buscamos ayuda o información cuando eso sucede? Ser honestos aquí es el primer paso para mejorar.
- La Autonomía en Acción: ¿En qué momento del año sentimos que ejercimos nuestra autonomía profesional? Quizás fue al adaptar un proyecto de los LTG a una necesidad específica de nuestro grupo o al proponer una solución innovadora a un problema del aula.
Sugerencia práctica: Antes del taller, elige una experiencia significativa del ciclo escolar que terminó. Puede ser un éxito o un desafío. Tenerla clara te ayudará a que tu participación en el diálogo sea más rica y concreta.
2. Momento de Encuentro: Yo y mis Pares
Nadie enseña en solitario. La bitácora nos pide reflexionar sobre cómo construimos conocimiento con nuestros colegas.
- Del Monólogo al Diálogo: ¿Nuestras conversaciones en la sala de maestros son realmente diálogos pedagógicos o se limitan a avisos y asuntos administrativos? Pensemos en la última vez que una plática con un colega nos ayudó a resolver un problema del aula.
- El Aprendizaje entre Pares: La bitácora nos pregunta sobre “el aprendizaje entre pares”. Esto es tan simple y tan poderoso como preguntar: ¿Cómo te funcionó a ti esta actividad? o ¿Qué estrategia usas para este tema?Reconocer que todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender es la base de una verdadera comunidad.
3. Momento de Colectividad: Nosotros y Nuestra Comunidad Escolar
Finalmente, la reflexión se expande para abarcar a toda la escuela. ¿Cómo funcionamos como un gran equipo?
- Nuestros Acuerdos y Desacuerdos: ¿Cómo tomamos decisiones en el CTE? ¿Son espacios de verdadera deliberación o de simulación? La bitácora nos invita a pensar en cómo podemos hacer de estos espacios lugares más horizontales y productivos.
- La Escuela que Aprende: ¿Qué caracteriza a nuestra escuela? ¿Es un lugar donde se siente la confianza para experimentar y pedir ayuda? ¿O prevalece el miedo a ser juzgado? Identificar nuestra cultura escolar es vital para poder transformarla.
Hacia un Taller Significativo
La “Bitácora para la reflexión” es, en esencia, una herramienta para preparar la conversación. No se trata de llevar respuestas “correctas”, sino reflexiones honestas. Al llegar al taller con este ejercicio de introspección realizado, estaremos listos para lo más importante: escuchar a nuestros colegas, compartir nuestras experiencias y construir juntos los “horizontes” para el próximo ciclo escolar.
En nuestra próxima y última entrega, nos enfocaremos en el rol del personal directivo y de supervisión, analizando las “Notas para el acompañamiento” y cómo pueden facilitar este proceso para que sea exitoso para todos.





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