¡Hola exploradores del tiempo!
Hoy emprendemos una emocionante aventura para investigar nuestro pasado. ¿Están listos para viajar en el tiempo y descubrir cómo era la vida en nuestra comunidad hace muchos años? Yo sé que sí.

Abordando la máquina del tiempo
Para comenzar nuestro recorrido, debemos usar nuestra gran imaginación. Es hora de abordar nuestra máquina del tiempo mental. Vamos a cerrar los ojos e imaginar que estamos entrando a una increíble nave con un tablero lleno de botones, palancas y luces de colores.
Ahora sentimos como la máquina cobra vida, empieza a temblar y hace ruidos como ¡Brrrr…Tiii…Poooowww! Las luces del tablero se encienden, esto indica que está lista para viajar en el tiempo.
Sostenganse bien porque vamos a despegar. 3…2…1… ¡Despegue! Sentimos una gran velocidad, todo se pone borroso afuera porque vamos muy rápido hacia el pasado. ¿Listos para frenar? En unos segundos aterrizaremos en nuestro destino.
Llegamos al pasado de nuestra comunidad
Ya podemos abrir los ojos, hemos llegado al pasado de nuestra comunidad. Observemos con atención todo a nuestro alrededor, seguro hay muchas diferencias con la comunidad que conocemos. Veamos las casas, la vestimenta de las personas, los negocios, los juegos de los niños.


Hagámonos estas preguntas para guiar nuestra exploración:
- ¿Cómo eran las casas y las calles?
- ¿Cómo se vestía la gente de aquí?
- ¿A qué se dedicaban para ganarse la vida?
- ¿Qué comían? ¿Cómo preparaban los alimentos?
- ¿Cómo eran las tradiciones y festividades?
- ¿Qué juegos practicaban los niños?
Sigue imaginando todos los detalles que puedas sobre cómo era la vida cotidiana en nuestra comunidad en aquella época del pasado.
Regresando al presente
El tiempo de nuestra exploración llegó a su fin. Es hora de regresar a la máquina del tiempo e impulsar el botón de regreso al presente. Accionando la palanca y ¡zas! En unos segundos estaremos de vuelta en el día de hoy.
Ya pueden abrir sus ojos, hemos regresado sanos y salvos. ¿Les gustó conocer cómo era nuestra comunidad antes? Yo espero que sí, porque en nuestro próximo viaje profundizaremos más en todas esas tradiciones y costumbres del pasado.
Es importante reconocer de dónde venimos para valorar nuestra herencia ancestral. ¡Hasta la próxima aventura!





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